El Próximo Movimiento. Diseño de Producción.

El Próximo Movimiento. [Cortometraje de Ficción].
Guión Original y Dirección: Emiliano Grassi.
Actores: Chacho De Gregorio, Lorena Díaz, Julieta Grassi.
Dirección de Fotografía: Lucía Coates.
Diseño de Producción y Direccción Artística: Lorena Articardi.
Montaje: Emiliano Grassi, Lucía Coates.



 

 
Hay algo en la condición humana que se siente adormecido, como desinteresado o falto de entusiasmo. Nos quejamos, pero aún así, en mayor medida nos quedamos quietos, como si la realidad nos fuera impuesta. Nuestro arrepentir es débil, nuestro remordimiento aún peor. El aburrimiento nos ha consumido; estamos aturdidos, somos condescendientes, no tenemos impulso. Es tedio, aburrimiento existencial, inacción, decadencia y sufrimiento. El cambio se siente irreal, y el tiempo, el tiempo se siente atemporal. Como si estuviéramos estancados.

El universo que diseñé para El Próximo Movimiento se siente falto de luz, se ve mustio. El suelo se siente seco; las texturas áridas, infértiles. Pero, más que nada, la existencia tiende de un hilo. No existe conexión real, con nada ni nadie. Como si se tratase de plantas del aire.

Lo mustio, el concepto de falta de luz y las plantas del aire fueron los elementos que resonaron en mi. Me llevaron a pensar en la naturaleza de los personajes como un tanto viral. Como si tan sólo existieran, sin intención alguna. Como si vivieran del aire. Así es que la paleta de color es mustia, como si el cuadro se hubiera marchitado. Los espacios son espacios no vividos y el ruido visual es el elemento prevalente en cuadro.

La naturaleza es cruda, no es inmaculada; y nuestra existencia es por naturaleza de este modo. La naturaleza es clave y está en todas partes. Pero esta naturaleza se presenta en modo de supervivencia; es vida con comportamiento viral, es mustia, es parásita. Es vida que requiere de muy poca agua para sobrevivir. Es plantas del aire y moho.

El equipo de televisión es un equipo viejo. El ruido analógico rompe la imagen mientras el programa corre en pantalla. Desorganizada y un poco sucia, la casa no se siente acojedora. La familia vive entre espacios, como si sólo estuvieran de paso, como si toda decisión tomada fuera provisoria. Sobras de comida de paso se ven apiladas sobre la mesa ratona. Algunas cajas de cartón aún selladas -a razón de una reciente o no-tan-reciente mudanza- superan en cantidad al mobilirario… La distribución de los objetos se siente abrumadora y harta. El ruido visual es representación de la inacción. Es inestable y carece de compromiso. El ruido no nos permite ver con claridad; adormece nuestra capacidad de acción, nos hace condescendientes.

La iluminación siempre aparece justificada. De todos modos, es -también- siempre indirecta, a través de persianas o pantallas de lámparas prácticas. Este es el tipo de iluminación en la que no podemos leer; no hay suficiente luz, el universo se ve falto de luz.

El Próximo Movimiento ocurre en un tiempo que no es explícito, ocurre en todos los tiempos en simultáneo; de todos modos, la historia se repite, verdad? El programa que corre en la televisión trata sobre el golpe de estado en Uruguay, entre los años 1973 y 1985. La familia se mudó a la casa de playa, en algo que se parece a intentar, escapar, empezar otra vez, respirar aire limpio. Las casas de playa en Uruguay, comunmente, están amuebladas con elementos de los años 70 y 80. A tono, la revalorización de lo analógico que vivimos tan vigente, hace que encuentre a la estética de los 80 como un poco futurista. Así es, entonces, como se presenta la atemporalidad en la película. Es un presente y futuro que se ve como los 80. Se ve como si estuviéramos estancados, justo en el momento inmediato a la revolución que resultó en recuperar nuestra democracia. Nada ha sido tan fuerte desde entonces, nada se ha sentido tan vivo.

El esquema de color y paleta es, nuevamente, el resultado de cómo visualizo los conceptos que constituyen a la historia. Es mohosa, es verde, verde como los vegetales frescos y la carne podrida. Es peligro y decadencia, tanto como es naturaleza. Estos son verdes mustios, verdes amarillentos. La coloración de la película es un poco verdosa, como si el moho hubiera cubierto la cinta de pelicula y se apoderara del cuadro.

Aparte del verde, el amarillo, el color contradictorio, es protagonista en cuadro. El amarillo llama insistentemente nuestra atención. Es señal de alerta y obsesión. Es el color que más recordamos y, de tener peso, genera ansiedad. Es una advertencia, pero por sobre todo, es energía visual en dirección a los intereses de un personaje. Del personaje de la niña, aún cuando ella no es quien toma las decisiones. La niña se adentra profundo, se aleja; inocente, ingénua, sin ser conciente de lo que puede llegar a cruzarse en su camino. Ella es también luz en el contexto del cortometraje. Representa esperanza, es vida entre lo mustio y marchito. El amarillo se torna un tanto naranja a veces, sumando en intensidad a la toxicidad de la atmósfera. Como el verde, es venenoso; pero infecta todo aquello que tiene un poquito más de vida. Nada es puramente amarrillo a no ser por la niña.

Y el rojo! El rojo que caracteriza al fuego y a la sangre seca, un rojo amarronado. El aburrimiento existencial es infeccioso e intríseco a la naturaleza humana. El rojo es visualmente ruidoso y se ve como movimiento, sincroniza a la perfección ironizando con el concepto de inacción. Asimimsmo, es el color que vemos primero, afecta el modo en el que percibimos el espacio y establece distancia a sangre fría en las relaciones.



“La sottise, l’erreur, le péché, la lésine,
Occupent nos esprits et travaillent nos corps,
Et nous alimentons nos aimables remords,
Comme les mendiants nourrissent leur vermine.”.

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Au Lecteur, Charles Baudelaire.

 

Exhibiciones:

2019, Festival de San Sebastián, SSIFF. San Sebastián, España.

 

 

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